← (Segunda parte)

Fuera chilaba ya el aire
anuncianmos la tormenta
que ben lluego caería
en forma d´aigua y de piedra.

Los sacos van í al suelo
entarimáu de madera
y nusatros dentro d´ellos
tapáus anda las orellas.

Las tres mozas van í chuntas,
yo va í en la mano fuera
como pa fe proteción,
de trallo y de barrera.

Al lau mío, imaginatos,
chitada allí la moceta,
pegáus, chuntos, arrimáus,
sentín la calor de cerca.

Al otro lau las dos mozas,
asinas toz en filera
chitáus estaban al suelo
bendito de la caseta.

La noche ya feba rato
que per los montes correba
tratán de esquivá los aires
y la aiguas y las piedras,
de mientras que´n dentro estaban
sin sueño, los cuatro en vela,
dixán pasá los menutos
p´encima de las cabezas.

Calláus están, ya en silencio,
dispiertos u dormíus. Era
difícil sabelo ben.

Muevo el saco enta la izquierda.

Noto que se mueve el suyo,
digo palabras fllojetas,
no seiga el caso que esté
astí al mío lau dispierta.

No está dormín, me escucha
y al momento me contesta.

Charrán un rato a escuchetes
pa no fe rudio. Se chela
pe la falta de costumbre
de dormiye en defuera.

To a oscuras, guaire veigo,
y con la mía inocencia
como pa dale calor
me le arrimo. Guaire lleva
malo el mío corazón,
guaire la mía cabeza,
ninguna mala intinción
ni pretensións de sospresas.

Seguín charrán a escuchetes
sin veyemos. Dice ella
que la oscuridá é una barca
que a otros mundos mos lleva.

Me arrimo yo más, si cabe,
el suyo aliento me quema,
la suya cara presiento
acercanse en las tinieblas.

Un roce con el flequillo,
los ojos que se me cerran,
un notá dentro de yo
un empuje, una fuerza.

El espacio se comprime
a ixa distancia. La esencia
misma de el ser humano
en los labios se concentra,
y cambián la dimensión
antigua per una nueva
se chuntan los nuestros labios
un segundo u dos, sisquiera.

No más ixe breve tiempo
pa desatá las mareas,
pa desbordá los torrentes,
pa viajá anda las estrellas,
pa subí de los infiernos,
pa baixá a las cavernas,
pa estrellase contra el aire,
pa calmá to las tormentas,
pa desbocá los volcáns,
pa chuntá aiguas y arenas.

La vida se desvaneze,
se acllaran ya las ideas
y al mismo istante s´enturbian
y aparecen otras nuevas.

É tan chicó el mundo a veces
cuan to lo que te interesa
está al alcance de un beso.

E tanta ixa grandeza.

Sigue llovén y fen aire
y caén rayos afuera
y sigue la calma dentro
y el silencio y la espera,
siguen pasán los minutos,
siguen llucín las estrellas,
siguen los mars y los ríos
y los pllanos y las sierras.

Dispierto encara estoy yo,
dispierta encara está ella.

Ha siu prou llarga la noche.

La luz del Sol ya calenta.

Per abril de fa tres años
feba que la conoceba
unos meses y unos días
y unas horas siempre eternas.

D´aquel entonces recordo
lo que´l romance presenta,
y bella cosa que a veces
me pasa pe la cabeza.

Recordo los atros días
que van seguí al de la flecha
que dende entonces i llevo
cllavada a fuego a la izquierda,
allí one el corazón
late y late más, y espllenta
la roya sangre qu´enciende
las fllamas de la foguera.

Recordo que dende entonces
mai m´he separáu de ella,
siempre al tanto, pa querila,
pa amala y pa complacela,
pa fe que la suya vida
y la mía sean nuestras,
pa dale la mía piel
y el alma y lo que ella quiera.

Recordo que dende entonces
no se conoce en la Tierra
home o mullé más feliz
que´l que esto tos pllantea.

Asinas pues el destino
chunto con la providencia
m´han miráu con güenos ojos
y m´han dau la vida eterna,
m´han dau de lo más valioso
lo milló, la quintaesencia,
lo puro, lo cristalino,
la verdá, la paz serena.

Mósica pa las orellas,
ninos corrén per la yerba,
carros que en abril llevan
el aliento de la reina.

Fin