Viejo banco, raído por la lluvia
y por el Sol herido.

Aún conservas tus noblezas, pero intuyo
que en tu seno ya no albergas el vigor
que años atrás te dio fama de firmeza.

Sí, amigo, también pasa para ti
ese tiempo que parece imparable,
e imborrable es la huella que dejaste
en mi vida durante aquel mes de abril.

Viejo banco, raído por la lluvia
y por el Sol herido, guardaré de ti
el mejor de los recuerdos de un amigo.