Teniba yo una güerteta
camino el río, tirán
per ixas faixas de güebra
que n´hay detrás del canal,
teniba allí las cebollas,
las judietas, el alfalz,
las carbazas, el noguero,
la caseta y el brazal,
teniba allí siete güellas
y tres crabas paixentán
a sus aires y a sus anchas
per bel que otro ferriñal,
teniba allí un par de bajes
y gallinas al corral,
y un cocho esllanguíu, y un algo
en que podeye pensá.

Teniba, ixo é lo malo,
¿pero de ixo cuánto fa?

Pos d´ixo fa un par de días,
poco menos, poco más.

La custión é lo de siempre;
si te tiene que pasá
ya´l puez da to per perdíu
que no se i puede fe na.

Cuatro boiras d´ixas negras
que se van arrechuntá
encima la mía güerta
sin yo mandalas llamá
van fe allí un espallucero
que cuasi me va dixá
con una pierna en la güerta
y otra en el más allá.

Allí va caé de to
lo que se i puede contá;

aigua, piedras, rayos, truenos
y aire pa rematá,
to de seguido, a lo bruto,
sin tiempo pa respirá.

Las gallinas per la faixa,
el cocho dentro el brazal,
un baje encima el noguero
y el otro pe´l ferriñal;
de las güellas y las crabas
diz que las van ve pasá
a la altura de Cofita
con las tellas del corral.

De carbazas y judietas
no s´ha sabíu guaire más.

Pa yo s´han desintegráu,
lo mismo que el alfalz.

Ahora mismo las cebollas
estoy tratán de trová;
sen que estaban enrunadas
pos en bel lau han d´está.

Conclusión que yo aquí saco
d´esta esperiencia sin par:
ahora que llegan las fiestas
divertitos, lloqueaz,
olvidatos de problemas,
contubernios y demás
y agarraz al que pillez
y posatos a bailá,
que la prósima tronada
que no mucho ha de tardá
se mos puede llevá a toz,
y antes n´hay que aprovechá
las fiestas tan rebonicas
que se i fan en el llugá.