Tornenye, mes del agosto,
tornén a entrebolicá
lo que ya de por sí sólo
é pa femos lloqueá.

Onque pa sé ben preciso,
justo, ecuánime y demás,
n´hay que di en güena mida
pa no falta a la verdá
que to lo que aquí tos conto
un mes antes se va da.

Pos sí, mocez y mocetas,
homes y mullés de acá,
reciennacíus, intermedios,
interenteros y grans;
las cosas que aquí acontecen
de una manera sin par
son no sé si pa reíse
o pa metese a pllorá.

Voy ya pues con el relato,
que no quiero dilatá
este tiempo “sinecuanum“
y sin tantas cosas más.

Maripili, la cigüeña,
la cigüeña del llugá,
teniba unas ganas llocas
de posase a volá.

Asinas, simplle y sencillo,
así to´l conto, tal cual.

Que per qué u a qué santos
alguno preguntará.

¡Quietos paráus astí mismo
que yo to´l voy a espllicá!

Las cigüeñas, per el mundo,
per ane quiera que van,
posan lo güegos al ñedo
más cerca de alto que abaix.

 

Dispués, al cabo del tiempo
salen las crías, y grans
han de esperá a fese
pa podé salí volán,
perque si ya de chicotas
bella güelta quieren da
con la altura que allí tienen
no tos quiero ni contá.

Pos resulta que a la doña
bel pajaré va informa
de que´n la Villa de Fonz
la fiesta estaba al llegá.

¡Muy mal dicho, pajaré,
pos no le vas acllará
que´ncara in a la marcheta
tiempo le´n iba a sobrá!

La custión va sé que ella,
pensán que no iba a llegá
va querí salí antes de hora
y cuasi se va esnucá.

Con una cuerda de paca
la pata se va enredá
y un rato el pino va fe
dende lo alto el campanal.

Y to per sulsise; ñate
que si se llega a matá.

Suerte a uno de Monzón
que va subí escalán
y dispués de un güen rato
la va podé rescatá.

Al Clínico Zaragoza
la van tení que mandá,
y si no l´han dau el alta
aún per allí estará
con ganas de divertise
en las fiestas del llugá.

Éste ha siu el relato
que tos queriba contá;
la historia de Maripili,
la cigüeña del llugá.