No feba ni tres menutos que per las radios s´habeban sentiu las siñals de la media pa las once cuan se va despará el Código 1. La brochina de marzo si fa u no fa era la que s´aspera pa ixas fechas, y la chen que redolaba per allí, cada uno con las suyas barucas, no pensaban ni de llejos qu´iban a tení l´oportunidá d´asistiye a un acontecimiento histórico.

La cllave qu´activaba el Código 1 habeba siu marcada p´el agente Trey Willis, (llocalizador PAT23), en el mesmo chisme que le feba las veces de GPS y de comunicador con la Central. Estaba acabanse un bocadillo de llonganiza de Graus con cebolla frita y queso de craba. Feba meses que se pediba de contino lo mesmo en aquel bar, cuasi dende que´l van destiná a ixe llugá. Con unas cristaleras de punta a punta, allí sentau con el bocadillo en una mano y sin sacale ojo al GPS que en ixes istantes llevaba en la otra, dende aquel bar no le resultaba guaire difícil controlá la calle que baixaba anda la pllaza Europa. Conocén aquello como se´l conoceba, él mesmo habeba sollicitau que l´asignasen ixe puesto. A los peus teniba un discreto maletín forrau en cuero negro con un riflle de repetición endentro, y en la orella drecha, recallentau per la´spera, un auricular chicorrón. El tráfico no era brenca abundante cuan, danle un mueso a una punta de llonganiza que s´esllisaba entre´l pan y esportillán un troz de crosta, va calculá que la comitiva pasaría deván d´él en trenta segundos. Nomás un Toyota Land Cruiser 200 VXL gris metallizau y detrás, cuasi pegau, un camioné de reparto de pescau con los cristals escurecius. En la caja, bllindada lo mesmo que las ruedas y la gabina, con la que se i comunicaba, iba leense un diario, acomodau en un asiento de piel de vaca, Barack Obama, 44º presidente de los United States of America.

Códio 1Malas que va acabá de marcá la cllave (nomás tres números), una ripa de maquinetas como la suya van encomenzá a encendé lluminetas, y per los auriculars d´atros tantos agentes se dixaban sentí las primeras istrucions. Primero de tot, seguntes el manual, caldría estaye atentos a la valoración de la situación que PAT23 tendría que fe en nomás cinco segundos.

Con el troz de llonganiza al suelo dimpués d´habelo escupiu, y cuasi escanau con una miajeta de cebolla que no habeba encertau a sacase del garganchón, va di, arrimanse el GPS un poco a los morros: “Dos misaches han cortau la calle a vente metros del presidente”.

Caleba sé cllaro y conciso, como habeba aprendiu dimpués de meses d´entrenamiento, y se le va antojá que ixa frase resumiba prou a las cllaras lo qu´estaba veyén en ixes istantes. La historia de Dallas con Kennedy, o mesmo de Memphis con Martin Luther King s´iba a repetí allí, como aquel que dice, deván de las suyas narices.

Sin daye tiempo a recibí istrucions va tira mano al maletín a la vez que llevantaba la suya vista a la paré d´enfrente. Allí alto, en un noveno piso, s´asomaba per un balcón lo que paeceba sé una misacha que, miranse ent´abaixo, moveba la mano izquierda a l´altura del tozuelo. De mientras, el satéllite de seguimiento ya estaba enfocán a peu de calle y mandán las imagens a la Central. Dende allí compartiban la siñal con la sala qu´habeban preparau en la Academia General Militar. Tanto los unos como los otros estaban veyén, en el paso cebra que daba al bar Acapulco, un sofá de tres pllazas cruzau en medio la calle. Achompau en él, un misache chovenastro se miraba enta´l Toyota, qu´acababa de frená en seco onque encara faltasen bellos metros pa llegá anda ellos, y de peu, sudán y con la camisa a cuadros per fuera los pantalons, otro qu´aparentaba sé más gran ceñan ent´alto.

El presidente teniba apallabrada la llegada a l´Academia al mediodía. Los estrategas del comité de seguridá habeban esllegiu ixe itinerario entre quince analizaus con pelos y siñals, uno de los cuals l´habeban pillau de cimbel pa que servise de despiste a posiblles grupos terroristas. S´habeba descartau lo de llegá en helicóptero a la mesma Academia, o pasaye per la Ronda Norte, que de primeras paecería más seguro que tení qu´enguilea per la calles de Zaragoza. Pero los expertos teniban siempre en esto lo último que di. No caleba alcorzá. Caleba llegaye.

Las últimas informacions eran contradictorias en bellos aspeutos, pero dixaban a las cllaras qu´esta vez el máximo riesgo no n´habeba qu´asperalo de los islamistas. Toz los datos recibius en las semanas d´antes siñalaban enta dos direcions cllaramente opuestas. Per un lau, la inesperada reunión “secreta” d´alto nivel con el mandatario de Corea del Norte Kim Jong-il habeba despllazau a España a bel elemento del ala revolucionaria, pero estaban manimenos controlaus. En contra de las indicacions del suyo gubierno, se temeba que se probasen a desbaratá de bella manera la reunión ane se charraría, entre otros embolics, del último satéllite de telecomunicacions, el Taepodong-2, tirau dende la base de Musdan-ri. Los asiáticos recllamaban el suyo drecho a fe avanzá al suyo país en la custión científica y teunológica, pero los americanos se barruntaban un ensayo nuclleá que podese amenazá directamente a Seul. Per mediación del presidente del gubierno español y con la desincusa de l´Alianza de las Cevilizacions, se va esllegí España, y concretamente Zaragoza per recomendación del príncipe Felipe. Estratégicamente los dos países el van veyé prou tal cual.

Per otro lau, y ya dende tiempos de la campaña electoral, se´n conoce que faccions estremistas afins al partiu republlicano de John McCain estaban, bajo mano, preparanse pa´l caso de que perdesen las elecions. Qu´un demócrata no les dixase ganá era malo. Que fuese negro era intolerablle. Y realmente eran éstes los que más faena les daban a los de seguridá, perque se les feba prou fácil movese sin llamá guaire l´atención per un territorio ocidental. Asinas como de los coreanos en saeban de güen rato, d´estes otros no habeban teníu encara indicios de que s´estasen movén per España, onque a nenguno se l´escapaba que no dixarían pasá l´oportunidá que se les presentase. En casa ya s´habeban probau un par de veces.

Al llevantá el maletín del suelo le va da sin querí a la mesa d´ollivera, lo chusto pa que se caese no res de café d´una taza qu´encara no habeba tocau. Ni la camarera rumana qu´estaba llaván unos pllatez de postre ni tres yayas que s´estaban acabán cuasi con engrucia una bandejeta a caramull de churros se van da cuenta de qu´apoyase el maletín en la mesa sin brenca pará cudiau y sacase las dos partes del riflle. Ya s´habeba procupau él asabelo de dales la´squena. En ixas las imagens mandadas pe´l satéllite ya´staban sen anallizadas per un par d´ordenadors con sistema operativo UNIX que, d´estaye en bella universidá, ferían maravillas. Dos segundos hesen sobrau si los misaches del sofá hesen estau en la base de datos de los terroristas rellacionaus directamente con la seguridá del presidente. Los ordenadors van amplliá la búsqueda encara tres segundos más, entrán directamente en los fondos de la Interpol. No era rarizo que bella vez fese falta tira mano d´estes datos, manimenos si se teniba en cuenta que pa las operacions más dellicadas los grupos terroristas soleban mandaye a unidaz no fichadas pe´l servicio d´intelligencia.

Pero cinco segundos no habeban valiu pa sabé a quí n´habeba qu´atribuile la inminente tragedia que allí se mascaba. Entonces l´ordenador prencipal, y de forma automatizada, va encomenzá a fe un barriu per la International Identification Database. Formada per cuasi toz los países (dende lluego Corea del Norte s´habeba autoesclluiu), conteniba los datos de to la chen, los cuals, bel par de veces al año, las policías nacionals mandaban a la oficina de París. Seguín un protocolo de rastreo preciso a nivel mundial, y encomenzán per los de raza bllanca, una a una y en custión de décimas de segundo eran anallizadas las fotos de millons de chens. De mientras los nueve vehículos oficials de cimbel, qu´habeban salíu de la base militar, chunto a las motos de las fuerzas de seguridá que los escoltaban, seguiban, sin precupase de res, circulán a la marcheta a l´altura de la Feria de Muestras.

Per suerte pa toz, y en contra de lo que soleba sé normal, otros tres segundos van sé prou pa trová lo que s´estaba buscán. Asinas, ocho segundos dimpués de que la cámara de precisión del satéllite apuntase al sofá, los mandos y los agentes, y tamé ya en ixe istante el mesmo presidente, conoceban una realidá que por demás se les feba inquietante: los dos misaches eran de Borja.

Código 2

En lo que fa a la política las regllas estaban escllateras, y el que se i meteba el saeba y teniba cllaro a qué atenise. Las perras daban el poder y el manteniban ben atau pa los de la mano adentro, y el terrorismo era el medio prous de las veces pa que ixe poder cambiase de amo. La relligión y las convicions políticas no eran más que desincusas pa que los inorantes aduyasen a unos u a otros, seguntes fuese el caso. Asinas, la teraraña d´intereses, rellacions, presions o escuros tejemanejes entre gubiernos era tema común d´estudio y anállisis en cualsiquier agencia de seguridá. Los movimientos de los gubiernos se conoceban a meses vista (la chen, d´estes apatrusqueamientos, en saeba cosa), y cada paso de los terroristas estaba mediu, cuan no directamente programau con tiempo, onque de cara a fuera de cuando en cuando n´habese que permití bella desferra pa que los prósimos presupuestos podesen tomaye el rumbo qu´interesaba.

Con tot, bella vez saliba algo malparau, y ésta paeceba qu´iba a sé la siguiente. El camioné del pescau s´habeba quedau a medio palmo d´empotrase contra el Toyota dimpués del frenazo. El presidente, qu´iba sin atase, va tení qu´agarrase a la meseta del mueble bar pa no i al suelo. La naranjada que teniba desmediada va acabá p´encima del diario, y uno de los cuatro agentes que l´acompañaban allí atrás va soltá un chemeco al esportillase una costilla con la´squina d´una meseta a la que i va caé de medio lau. PAT23, en un volau, montaba el riflle con un clic a la´spera d´unas istrucions que ya estaban tardán prou en llegá. La camarera va llevantá un poquet la vista de los pllatos, pero no va podé veyé lo que llevaba amagau endentro de la gabardina, allí, pegau a la puerta del bar. Una de las yayas probaba de sacase un troz de churro que se l´habeba posau entre la´ncía y la dentadura postiza. Per entre´l tráfico encomenzaba a sentise el rudio del AH-64 Apache qu´habeba seguiu a los dos vehículos dende un impovisau helipuerto cerca de Muel.

Sin guaire posibillidá d´ubicá l´amenaza endentro de bella cordenada conocida, no quedaba más que dixase llevá per la intuición. El semafro pa la chen remataba de posase en royo, el de los autos en verde. El Toyota no podeba reculá, y el camioné teniba al culo un autobús. Entre ellos y el sofá n´habeba si fa u no fa bellos diez metros. Los dos misaches ara miraban directamente al vehículo del presidente pero no feban brenca mención d´iniciá l´ataque. Más ben paeceba que estasen esmeliganse a más no podé. El satéllite mandaba una imagen d´alta resollución on podeba veyese el camioné a la izquierda y el sofá a la drecha. Los datos no podeban sé más desconcertantes: el qu´estaba sentau era músico dende feba años y el gran, qu´era el suyo pare, posaba escayola con un cuñau. Dende lluego ixo no l´habeban podiu prepará unos esgarramantas. Nomás una organización con asabelo de dinés y de mano podeba habé diseñáu unos perfils tan marcaus como los d´aquella operación.

PAT23 va atiná a veyé el refllejo del Sol en un tubo metálico que la misacha del balcón va asomá p´encima de la barandilla d´obra. Estaba encomenzán a encañoná enta la calle. La mano con la que teniba el riflle debaix de la gabardina va fe mención de querile sudá no res. Con la otra se va posá el comunicador al lau de la boca pa no teniye que charrá fuerte y, apretán el botón verde, va di: “Noveno piso deván del mío puesto. Un atro objetivo preparau pa atacá”.

Código 3A la camarera se le va fe rarizo veyelo allí parau en la puerta. No le va precupá guaire qu´encara no hese pagau el bocadillo y el café. Se´n pasaba de contino per el bar y amás era un zagal prou formal. Bella vez le daba conversación. Le feba gozo sentilo charra con ixe acento americano que tanta gracia le feba a ella. Mai charraban d´algo serio. Tonterías nomás, como que él tenise ixe acento y ella no, sen los dos d´afuera, o del tiempo, como fan toz. No saeba d´on veniba ni a qué se dedicaba. Tapoco le´n habeba preguntau. Allá´n días s´habeba dixau a las cllaras a ella mesma que no tornaría a tonteá con nengún clliente. Con el último va encomenzá encaprichanse como una cría y va acabá resultán un barrenau; un carnuz, que le va di la suya mare dimpués de presentálene la primavera d´antes. Aún asinas éste le paeceba prou entrante, y de siempre l´habeba visto solo. Dende detrás de la barra bella vez se preguntaba si le convendría.

En la Central, el teniente coronel encargau de la seguridá, acostumbrau a las decisions rápidas, va dudá no res. La situación no podeba sé más anormal, y se feba cruces de que les hesen detectau la ruta, con la de comedias qu´habeban fei. Lo de salí dende Muel l´habeba costau discutise tres u cuatro veces con Joseph Funk, antiguo agente del servicio secreto, y que ara feba las veces de consejero particular del presidente en custions de seguridá dende 2007. El mesmo que conduciba el Toyota. Mano a mano habeban estau anallizán l´intento d´asesinato de Denver en la Democratic National Convention d´agosto del año d´antes. Seguntes el FBI, tres dellicuentes se van probá a despará a Obama dend´encima d´un tellau, en un intermedio ane los Campbell Brothers habeban convertiu aquello en un desbol. De dimpués, lo del 27 d´octubre en Tennessee, que tamé van podé acotolá. Encomenzaba a pensaye qu´éstes de Zaragoza fuesen de los mesmos. En la chunta que va tení con los mandamases de The National Association for the Advancement of Colored People va quedá prou cllaro que, de dimpués de la victoria electoral, habeban apaeciu un borguil d´escritos y pintadas racistas contra´l presidente.

En to caso era tarde pa llamentos. Guaire teniban que precupase d´un ataque con armas lligeras, y anda s´habeban entreteniu en revisá las cluacas. Pero un sofá en medio la calle no marcaba cosa güena. El bllindaje del camioné resistiría un misil M47 Dragon, pero, per probllemas de movilidá, no era lo suficientemente fuerte como p´aguantá los modernos FGM-148 Javelin. Con una llongitud de 1,76 metros entre llanzador y misil, se necesitaban dos homes pa desparalo. Lo que no le cuacaba era que, si un caso estasen las cosas como se las estaba imaginán, tendrían qu´habé colocau el sofá con la llínea del respaldo mirán enta´l camioné. Y la misión de la del balcón tapoco la veyeba cllara. Cuando menos las imagens que le van llegá del satéllite, que ya´staba enfocán a la mullé, van serví pa destorotalo un poco más. Como no le pillaban la cara la identificación se feba imposiblle. De mientras, a dos palmos de la pantalla, se va quedá mirán el tubo que, en la mano d´ella, a las cllaran apuntaba ent´abaix. Una goteta de sudor se le feba paso per entre la ceja drecha. Pe´l tozuelo, uno dimpués d´atro, se l´iban representan imagens de los manuals d´armamento que tantas veces se teniba que repasá pa´ncará llegau el caso situacions d´estas. Pero teniba l´esmo añebllau. Lo qu´estaba veyén no le recordaba a cosa qu´hese visto antes.

Código 41El va sacá del esturdimiento la voz del pilloto del Apache. Estaba preparáu pa despará cuan fuese menester. Sólo caleba que le concretasen l´operación. Dende bellos 150 metros p´encima´l suelo, el color pistacho del sofá l´apaeceba en la pantalleta tirán a gris cllaro. Con el mando iba fen pasá la cruz de la mira d´un misache a otro, y dimpués a la del balcón, pa tornaye un atra vez a ran de suelo. Le serviba pa´ngañá los nervios de mientras se sulsiba all´alto. Va chirá el tozuelo enta un lau sin sacale ojo a la mira anda que va sentí cruixí no res una vértebra. Se vá quedá más tranquilo.

Restreganse una miaja el ojo drecho, ane ya le llegaba la sudor, el teniente coronel va mirá de bislai una foto de la suya mullé que teniba entre dos monitors de televisión. Pa´l fin de semana ella habeba apallabrau una caseta con jardín que les alquilaban cerca de Youngstown. Amás, a una pareja que conoceban les habeban amprau una barqueta pa pasease pe´l Niágara. Pero tot aquello estaba a punto de fastidiase. Tanto le salise ben la chugada como mal, las prósimas semanas iba a tení faena a embute. D´ixas no se´n escapaba. Hese queríu podé jopá d´allí y estaye ya con la mullé rondineán per la orilla del río. Pero ixo no podeba sé. El tiempo l´acazaba. En cualsiquier caso, encertase u no con la decisión que tomase, no pensaba dixá que´l mandato del suyo presidente rematase ixe maitino. Va apretá el botón que le daba paso con el Apache.

En la calle, los autos que subiban de la parte del Ebro encara no habeban encomenzau a pasá pe´l semafro. Los dos qu´estaban adeván se miraban a los del sofá, pensanse, uno d´ellos, que estarían rodán bel anuncio pa la tele. Una furgoneta qu´estaba cinco filas per detrás va pitá, y per las aceras la chen se miraba sin dixá d´apeoná. Aquellos dos paeceban comediantes. El qu´estaba achompau se va posá de peu y va agarrá el sofá per un lateral. Endentro del bar una yaya estaba al tanto de lo que pasaba en la calle y va posá al corriente a las otras dos, qu´estaban discutín de si la suya amiga Francisca, que viviba en Valdefierro, sería milló que se´n ise a una residencia, ara que s´habeba quedau ciega per la diabetis. Un zagal d´unos vente años qu´iba a entrá al bar se va quedá parau unos istantes miranse la´scena. PAT23 va torná a llevantá la cabeza y va calculá qu´en menos d´ocho décimas de segundo podeba acabá con la del balcón si calese. Las suyas estadísticas en la pista d´entrenamiento asinas el corroboraban. Con el dedo fenle momos al gatillo va notá la brochina que llegaba d´afuera. Un crío que veniba del dentista le va estirá la falda a la suya mare y le va ceñá ent´alto, ane l´Apache estaba a punto de recibí indicacions.

La camarera tamé estaba miranse enta la calle en ixe istante, dimpués de sentí a las yayas cambiá de conversación y veyé cómo siñalaban enta la ventana. Va´stirá una miqueta el cuello pa podé veyé per detrás del pilar. En ixa posición un poco forzada va podé veyé cómo un home, al lau d´un sofá color pistacho que´staba en medio la calle, se posaba la camisa per dentro de los pantalons y se achocaba, be regulá que pa sacá aquel trasto d´enmedio.

Dende que PAT23 va marcá el Código 1 en el comunicador habeban pasau nomás dieciocho segundos. En el último l´habeba veníu al esmo una d´ixas imagens que, sin sabeye cómo, de cuando en cuando le feban veyé lo que a los ojos de los demás estaba amagau. De mientras que´l misache que habeba estau tot el rato de peu momeaba con la camisa, él, con el dedo gordo de la mano izquierda, apretaba los botons del comunicador que pararían to la operación. Ara teniba cllaro qu´aquellos faltaus no podeban sé pas terroristas.

– Ana Gloria, vien, que te´n reirás un rato. Ya podeban asperá, ya, que miátelos an´están el muchuelo de tu´rmano y tu pare, astí, fen el faba los dos en medio la calle con el sofá, y nusatras de mientras limpián. Ojo, ´jamía, no t´emboliques con el cablle, qu´estoy aquí en el balcón montán l´aspiradora…

Código 42