De siempre s´ha comiu cuan s´ha podiu. Prencipalmente una vez al día, si es que n´habeba bella cosa que s´agarrase más al riñón que una suela de chinela u que una piedra (éstas últimas ya se´n agarran, ya…). Los ingleses van inventá lo de comé tres veces (el que podeba) fa bellos tres siglos, asínas como tamé van inventá el tenedor (pa agarrá las pizcas qu´estasen poco muertas), el pañuelo (pa limpiase los mocos, y la boca dispués) y el té de las cinco, prueba ésta del gran avance alcanzau per la civilización.

Aquí como siempre con retraso (el té mol toman a las cinco y media), onque inclluso con toz los avatars y desbols que mos ha tocau padecé per ixos montes, llegaus al día de hoy n´hay que di que qui más qui menos tiene el congelador lleno, y no n´habenne congelador la fresquera al menos, de la misma manera que la dispensa (d´esto n´hay en to las casas, pos en el mismo almario de guardá el calcero se i pueden colgá unos ajos enforcaus o meté bel almú de malacatons).

Se dispone hoy ya, como digo, de comida a embute, y tamé de tiempo pa podé comésela, que no é plan de fe desaparecé media güella al forno en tres menutos per tení que acudí a uno d´ixos tantos menesters estresantes que mos regala la coyuntura moderna.

Y qué milló tiempo pa disfrutá de los yantars que en estas fiestas d´agosto, cuan en plena armonía el divertise se asocia al comé, y sobre to al bebé, y cuanto más milló (onque tan malo é bebé mucho como fumase un pinochón). Asinas que me permito aconsejatos algunas recetas de la gastronomía típica de la villa pa que podaz aguantá estos cinco días de desenfreno sin acabá estransius.

openphotonet_IMG_0695I al baile ben cenaus é lo prencipal, asinas que tendrez preparaus el primer día venticinco kilos de recau per persona, cinco pa cada día, tal que dos antes de la sesión de tarde y tres pa la de dispués, que é más llarga. Pa i fen fame podez encomenzá con un apañijo allá a las siete de la tarde, que asínas al estómago no le pilla despreveniu. De postre tos pueden i ben unos crespillos y media barra de mantecau, y el que se i quede con fame puede engañá la malagana con un par de bolsas de madalenas u otros llamíns.

La noche que n´heiga toro de fuego n´hay que subí la dosis, pa lo que ya estarán dispuestas pa dispués del recau unas mondonguillas de perdigacho con bisaltos en salsa de musclos (tierra, mar y aire asinas perfectamente acompasaus). Pa la salsa é aconsejable tiraye 300 gr. de coralé per persona pa asegurase que no l´engancha a uno el toro.

La comida del mediodía é fundamental pa sobrellevá la tarde, y aquí n´hay prou pa eslegí. Unas fabas con panizo, unas pencas con coca de San Blas, las típicas abezas con grapizos (si a alguno si l´empalagan, ya sabez que´l poncho el fa baixá to), cacagüez en vinagre, las tradicionals algarchofas de Santa Vicenta, que qui en proba una en come ochenta, etc., y pa segundos teniz los menudillos de chordo con cebolla, las sardinas saladas con farinetas, el esquisito garrón a la plancha (con poca sal, que si no tos sabrá prou fuerte), el abadejo con chocolate, y tantos otros pllatos d´ixos que fan que la cocina foncense llame la atención allí per ane pasa.

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Los postres, como los almuerzos, ya son más personals, y aquí la tradición tiene menos que di, onque en Fonz en prous casas s´aprovechan estas fechas tan señaladas pa prepará espargos confitaus, pastillos de mingllanas, caragols garrapiñaus, etc., si ben é verdá que el que no se quiera compllicá tamé puede tomá fruta del tiempo.

Lo importante ante to é conjugá ben cada alimento, y sobre to comé abundante hasta estaye embotorniu. No se tos ocurra salí a la calle anda que tos cruixa la meliguera y se tos desboldreguen las magras, o hasta que se tos estarne el garganchón con la comida dentro. Solamente asinas i puede tení uno la seguridad de disponé de la energía suficiente pa resistí lo que se mon viene encima.

Güen provecho.