Cansado es mi paso en la noche clara
bajo los silencios negros de mi alma,
silencios cansinos, dueños de la nada
mientras yo no pueda beber tu mirada.

Negros de la noche, mis pasos se acaban
donde ya tus huellas parecen borradas
por el llanto frío de una pena amarga
que oculta tu rastro tras la madrugada.

Fría pena dulce y roja sangre blanca
delatan tus pasos de huida frustrada,
ojos que se cierran, lágrimas pesadas,
rabia contenida que al fin escapa.

Penosa tu huida del todo a la nada,
giras ya tus pasos y miras mi cara
rota por la negra noche que se acaba
en el mismo punto que antes comenzara.

Besos, rojos besos, verdes las miradas,
verdes como verdes son las esmeraldas
verdes que en tus ojos llenan ya tu cara
cuando con mis manos te acaricio el alma.

No vuelvas, cariño, jamás tu mirada
hacia donde nunca yo pueda alcanzarla,
que jamás la noche ilumine tu cara
para que a tu lado yo pueda mirarla.