Ahora que cerro los ojos
un istante, bel momento,
tan sólo un par de minutos
o más, o lo mismo, o menos,
ahora que las chens se i callan
per respeto a los muertos,
ahora que la noche crece
y el día viste de negro,
ahora que el verano cambia
y se mos torna en invierno,
ahora que los llazos llenan
la soledá del intierro,
ahora que va la calor
de los aires fense chelo
y que se chela´l sudor
y se mos corta´l aliento,
ahora que a la margarita
se le apodera´l barcero
y´l veyén to sin di guaire
y se mos seca´l tozuelo
y se mos nublla la vista
de mirá enta´l pudrimero,
ahora que siento los tiros
en la nuca el entiendo,
ahora que las manos bllancas
se llevantan a los cielos,
ahora que ni las caras
ni las bocas tienen miedo,
ahora que miran de frente
las chens a los tarroqueros
entiendo con cllaridá
to las cosas de provecho,
las pocas que i traen los malos
y las muchas de los güenos,
y cuasi sin dame cuenta
y sin armá gran revuelo
siento en las mías manos
to las de los otros pueblos.

Tenín a la villa en fiestas;
yo, como toz, el primero,
de la mano de los unos,
de los otros, de los medios,
uniu a los de los laus
y a los que tiran al drecho,
que no seré yo, como otros
el que tos pose repechos;
pa ixo no fan falta estudios,
pa ixo hasta los zangüengos,
que poco mérito i tiene
arrancaye un llironero.

El mérito está en pllantalo
y felo crecé hasta viejo;
ixo é lo que hez de sabé,
o asinas el veigo al menos.

Ahora ya abro los ojos,
han siu sólo unos momentos;
esperaz que me reponga
de estos minutos intensos,
disculpaz, ya tos aduyo,
ahora mismo me presento,
que no quiero fe esperá
a los que van al festejo.

Ha siu to mitá real
y la otra mitá to sueño,
un mal rato, como cuan
uno te pega un baldeo.

Que solten ya los codetes,
n´hay que seguí, sin recelos,
aun n´habenne a cuatro pasos
zangüengos y tarroqueros.