Pues yo, ja ja, me río como un loco,
moldeo mi sonrisa y me estremezco,
camino sin los pies y, en éstas, crezco
hundido en mi ignorancia y me desboco.

Convulsiono mi cuerpo y gimoteo
danzando sin sentido en los tejados,
y al borde del abismo los pesados
espíritus convocan mi deseo.

Aúllo somnoliento y aturdido,
derramo todo mi aliento podrido
y vuelvo sobre ti mis estertores.

Maldito yo y mi pobre pensamiento;
¡idiota!, que me azora un sentimiento
y pierdo la razón con los amores.