Mamá, ¿qué fas tantas horas
rondinean per la casa
sin asentate sisquiera
bellos menutos. La yaya
te se mira toda mustia
sin dite res. Brenca charra.

Nomás achoca la esquena
y te esconde la mirada.

Pa yo que esbaruquea
pa ella sola, sin pallabras.

Pa yo que’l fas tu tamé,
pos me’l diz la tuya cara.

Bella vez tamé yo i penso
y acotolo a la yaya
pa que me diga qué tiens,
pa que me diga qué i pasa,
pero cosa le sonsaco,
como si una tronada
tos afogase a las dos
en la misma ruixigada.

Yo quiero sabelo to
de lo que pasa en la casa,
de tú, de papá, de yo,
de la mustiez de la yaya,
que no más vete se sulse
y a yo la mano me agarra
y me se mira prou quieta
como alvertinme. ¿Qué i pasa?

A papá no le’n pregunto
perque mai está per casa,
y cuan lo’n está se encerra
al suyo cuarto. La yaya
me diz que mos quiere mucho
a las tres, pero é el que manda,
que no n’hay que importunalo,
que cal dixalo que salga,
y que la suya faena
trai el pan a esta casa.

Se vei que lo de mamá
no vale res. No é nada.

Cuan yo seiga gran seré
reina de cuentos de hadas,
u escribiré lo que invente,
u ben cantaré romanzas,
u viajaré per el mundo,
u sola en la mía casa,
según a yo me paezca,
sin pensaye en el mañana.

Faré lo que fa papá,
ixo a yo sí que me agrada.

Charraré con qui yo quiera
de las cosas más estrañas
sin que me digan que ixo
no son cosas de zagalas,
ni me dirán que me esconda
como cuan fas cosas malas,
ni sisquiera que me tape
u que me estire la falda.

Cuan en heiga invitaus
no caldrá estaye sentada,
y podré gritá si alguno
bella vez se sobrepasa
con bella cosa que a yo
no me feiga brenca gracia.

Cuan estas barucas mías
me siente contá la yaya
penso que más se te mira
y la mano más me agarra.

Pero mai quiere charrá
con yo de lo que mos pasa.

Si papá mos quiere tanto,
¿per qué mos mustián nusatras?

¿Per qué los libros son suyos
y suyas son las pallabras
que más significau tienen
aquí en dentro de esta casa?

¿Per qué, mamá, cuan me veis
que yo soño te me abrazas,
y me dices que desperte
perque soy una zagala?

¿Qué é lo que no queriz dime?

¿Qué me escondez tú y la yaya?

Si no me’l contaz de cría
caldrá asperame a mañana
pa enterame per yo misma
del destino que me aguarda,
y onque prou chicota i soy,
que diez añez no son nada,
los barruntos que me llegan
son como una amenaza,
un mal orache que viene,
una boira de tronada,
un camino ya marcau
del que ninguno se esbarra.

Mamá, ¿per qué a yo me enseñas
lo mismo que a tú la yaya?

¿No veis que asinas te mueres
y asinas a yo me matas?