EL SONETO MALDITO

     De mi alma, mi vida elijo para ti,
y la extraigo con pinzas de oro
de mi cuerpo, que ya muerto
yace en mí; reposo y calma.

     Con fría mano dispongo, muy sutil,
cada vena y cada entraña,
cada verso que de mí brota. Fría piel,
hondo pesar, blanca congoja.

     Blanca la muerte blanca que me asombra,
yerto mi cuerpo muerto, y mi alma
en mis manos con mis versos.

     Mi vida para ti, ya está a tu alcance,
que muerto yo tan sólo sobrevivo
en ti por un instante.