JUNTOS LOS DOS

     Contigo en mis brazos, paloma mía,
tan juntos los labios de esta manera
que ni el veloz rayo soltar pudiera
mis besos de noche y los tuyos de día
tan juntos que fueran unidos los cuerpos,
atadas tus risas con fuerza a mis llantos
que ni el feroz trueno que trae quebrantos
separarnos fuera capaz. Sólo muertos.

     Juntos en un beso, eterno si cabe,
un beso maduro pegado a la carne
y que nos transporta en la misma nave.

     Así de pegados que los dos estemos
mi cara y tu cara, mi pecho y tus senos,
pegados y juntos, pues bien nos queremos.