He dicho tu nombre
de niña morena
soñando tranquilo
bajo una morera,
besando los besos
con sabor a fresa
que tú me lanzabas
desde la vereda.

Soñando contigo
bajo una morera
he visto desnudo
tu cuerpo de seda,
y tú sonreías
sin rubor; de veras,
con esa inocencia
de las niñas buenas.

Soñando acaricio
tu piel de almendra,
y tú me provocas
con risas traviesas
para que yo juegue
a lo que tú quieras,
al amor abierto
a nuevas sorpresas,
al salvaje instinto
bajo una morera.