Todo noche te rodea, amor,
y te cubre mi manto, y mi aliento,
y tu respiración, y al tanto de tu
piel mis brazos, y un latido,
y el silencio anudándote en sus lazos.

   Dormida te me muestras,
más viva en tu interior haces derroche
de cálida inquietud y agitación,
y veo en un instante la mueca
del dolor, el hondo suspirar, el sufrimiento
de mi falta, la oscuridad del mar.

   Alivio tu pesar, y en un momento
traspaso tus mejillas con mis besos
y tu piel con mis abrazos.

   Escapas de la noche, y ya con plenitud
sonríes aún dormida, y palpas
con tu mano mis destellos, y aún a oscuras
mueres tú, y yo en ellos.