Una tarde del mes julio
en que apreta la calor
la monotonía reina
y el tedio va al suyo son,
las crabas pe´l monte duermen,
fan que volan los mixóns,
las esquerolas al güerto,
las chens per los veladors.

To normal, to ben previsto,
to calculau, medíu to,
qu´en un llugá como éste
é de güena educación
seguí la línia que marcan
al burro los albezóns.

Esta tarde, como digo
cuasi s´oscurece el Sol
cuan llegaus a este istante
encomenza el pregón.

Primero la musiqueta,
segundos de guaire, y prou
de seguido ya se i siente
la voz de, aquí, el autor.

Voz templada, ben medida,
güen timbre y tono milló,
sin prisas, con cllaridá
y atemperada tensión.

El mensaje é contundente;
esta noche reunión
al sitio y hora indicaus
pa que grans y chovenoz
veigan preparán la fiesta
del agosto. Ixo e to.

Las chens, atentas, escuchan,
se concentran; la sudor
encomenza ya a correles
como la llebre al coscol.

Las neuronas que patinan,
las caras marcan terror,
los menos no dicen guaire,
pa los más la confusión.

No s´ha visto en esta villa
anda hoy provocación
tan descarada y flagrante
contra las chens del montón.

El desorden, la anarquía,
el caos, la corrupción,
toz los mals de este mundo,
los espritus, los totóns,
to se chunta aquí en la villa,
no n´hay remedio u perdón.

Pero aquí no acaba esto,
que to tiene espllicación.

Pa los unos son los otros,
o viceversa, y si no
se tiene cllaro el origen
la culpa toda pa Dios.

Pa los de antes los de ahora,
pa estos la comisión,
ésta le´n da al alcalde
y éste a los anteriors,
y así está el llugá revuelto;
polémica, agitación.

Aquí acabo este relato,
más añado unos rengllóns
pa contatos una cosa
que va causame impresión
per lo simple y per lo humano
de aquella situación.

Va dime a los pocos días
una mullé aquí en Fonz:
“Mai me´n he reíu tanto
como al escuchá el pregón.”

En fin, ya queda to dicho,
malos, güenos y millós
tornán a encará esta fiesta
como podén, pero yo
si l´autoridá el permite
la encararé con humor.