Estuve recordando tus cartas de amor,
y una me falta.

En la noche, cuando ya la fresca
y rota luz se aleja tras los cristales
y el aire se carga de nostalgia
estuve recordando tus palabras,
y una me falta.

En silencio, con los labios
todavía húmedos por el contacto
con la miel de tu boca,
estuve recordando tus besos,
y uno me falta.

En reposo, con el cuerpo ya calmado
tras la batalla de amor sincero
que tú me dejaste ganar
estuve recordando tus miradas,
y una me falta.

Estuve recordando tus cartas de amor
y siento que tú me faltas.